Ron fue acorralado en una esquina por las bestias abisales que merodeaban. Asustado, pero decidido a proteger a sus amigos, levantó su varita y se preparó para la batalla, con la esperanza de que su llamada de socorro hubiera llegado a alguien.


Mientras tanto, Harry estaba sentado en su casa, mirando su declaración de regalías y pensando en cuándo saldría la próxima serie derivada, cuando de pronto voló por su ventana una carta de socorro y aterrizó en su regazo. La leyó vagamente y suspiró; "Será mejor que vuelva al trabajo entonces", reflexionó.